
Ayer, 10 de Agosto, Daniel Ramos estuvo en la taberna PATIO de Navalperal de Pinares con cinco de los 17 vinos que elabora y que han contribuido a prestigiar la zona de Cebreros, tradicionalmente percibida como zona de vino peleón. Su disertación fue toda una lección de enología. Contra viento y marea ha peleado con agricultores para conseguir los frutos deseados y ha vinificado unas veces de manera tradicional y otras de manera mucho más heterodoxa, en definitiva, que ha hecho lo que le ha dado la gana. Sus vinos reflejan su personalidad y desde luego no dejan a nadie indiferente, como se vio en la cata de ayer. Voy a destacar dos vinos que para mí consiguen la excelencia: Zerberos vino precioso, un blanco de albillo real de color dorado fermentado y criado en roble francés, aroma de fruta blanca madura y con una boca espectacular, de entrada grasienta y resinosa y final mineral, salino, fantástico. El otro es El Altar, un vino de garnacha tinta que tiene lo mejor de esta variedad, y con una finura, integración de la madera y elegancia que le dotan de cualidades de un gran Borgoña. Y, entremedias, otras cosas como el KTT Rosé sabroso y con cuerpo y KTT Amphorae oaked criado en barricas bajo velo de flor, como los vinos de jerez. Mucha garnacha, mucha pasión, mucha personalidad es lo que define los vinos de Daniel… y acompañados de las maravillosas tapas de Carmen como esas esponjosas albóndigas de bacalao o la excelsa morcilla de Covarrubias. Jornada redonda en en PATIO.

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