Pues sí. Compruebo que no soy el único obsesionado con esta variedad tan difícil de domar y tan gratificante de beber.

Proyecto Garnachas es obra de un grupo de enólogos muy vocacionales bajo la dirección de Raúl Acha, del grupo Vintae, que elabora entre otros vinos el magnífico Hacienda López de Haro de Rioja, y que se han dedicado a buscar leños singulares de Garnacha en la cuenca del Ebro. El resultado es una serie de vinos excelsos.

Probé, junto a mi buen amigo Germán antes del confinamiento, una botella de su La Garnacha Salvaje, de un viñedo recuperado a 810 m. de altitud en las faldas del Moncayo. Sencillamente soberbio. Empezamos a tomarlo fresquito, un poco cerrado, pero sin exceso de alcohol en nariz y sacaba poco a poco aromas frutales de bayas silvestres. A medida que cogía temperatura iba cambiando de frutal a mineral, sabroso, con la madera justa, con un retrogusto goloso que invitaba a no parar de beber. Toda una experiencia, desde el aperitivo hasta el postre, iba bien con todo. No hubiéramos tomado el magnífico Johnnie Walker Green Label después de comer si hubiéramos tenido otra botella…