En el patio de armas del castillo de Íscar, en Valladolid, hay una moderna y coqueta fábrica de cerveza artesanal, La Loca Juana, que así se llama también su fermentado tradicional. Merece la pena la visita, muy buena integración de la fábrica en este conjunto histórico, que cunda el ejemplo. Una cerveza destaca para mí, que me gusta la cerveza pero que no entiendo, entre todos los tipos que elabora, la rubia loca. Refrescante, sabrosa en su amargor y con una espuma natural de magnífica consistencia… y esa turbiedad que se me antoja va a distinguir a primera vista en las tabernas ilustradas de este país, a partir de ya, las copas de los auténticos degustadores de cerveza.

Javier Fernández Paino, maestro cervecero de VIER, otra elaboradora artesanal de Valladolid capital, nos ha estado ilustrando durante día y medio sobre este mundo tan desconocido para muchos. Buena iniciativa de las escuelas campesinas de Castilla León. Hemos catado y distinguido entre las lager y las ale, entre las que llevan trigo y las que no, entre las más densas y alcohólicas y las más ligeras, entre las stout, ipa, lambic, barley wine; cervezas de estilo belga, alemanas, inglesas, americanas…una cerveza para cada momento. Valladolid crece para los gourmands que tanto aprecian sus caldos, y a partir de ahora también sus cervezas. Larga vida.