Una coplilla castiza del Siglo de Oro dice:
«Es Madrid ciudad bravía, que entre antiguas y modernas, tiene trescientas tabernas y una sola librería»
Hoy hay más librerías en Madrid pero me da que la proporción sigue siendo parecida a la de la época en la que Cervantes escribió por aquí sus Novelas ejemplares. Y si de tabernas hablamos tengo por aquí cerquita dos, una clásica y otra moderna , que son de lo más granado que existe en Madrid. Ambas en la calle Lope de Rueda, ¡qué casualidad! A Lope de Rueda, uno de los primeros actores profesionales españoles además de dramaturgo, se le considera el precursor del teatro en el Siglo de Oro.
La Montería (Lope de Rueda, 35) , un templo remozado hace pocos años. Lo tiene todo, producto y servicio. La barra suele estar petada. El comedor es pequeño pero con las mesas justas, sin apreturas, ideal para compartir raciones. Los vinos por copas en botella Mágnum. Magnífico rabo de toro, el pescado al horno -el otro día una corvina de premio- en su punto, las frituras sin exceso de aceite y con un rebozado crujiente y delicado. Cada vez mejor.

Taberna & media (Lope de Rueda, 30) Una entrada que es fácil pasarse. De día se puede confundir con un portal, un portal noble con una puerta de hierro que da prestancia. La barra enseguida, bien dispuesta, con mucho gusto. El comedor de lo más coqueto, una mezcla de bistrot y casa castiza de comidas. Todo está rico y magníficamente condimentado -no hay que perderse sus torreznos, son de otra dimensión-. La sensación de limpieza es total. El servicio atento sin pedantería.
Los precios razonables en ambas teniendo en cuenta la calidad, mejor compartir, se prueban más cosas ¡Hurra por las tabernas matritenses!

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