Al queso se le odia o se le ama profundamente. Para los que no podemos vivir sin él encontrar a alguien como Miguel Muñoz, que se dedica a buscar quesos artesanos de norte a sur, y que además vive en el barrio de La Estación de Las Navas del Marqués, es una gratísima sorpresa . Una tabla de quesos de auténtico lujo con la que nos obsequió en este final de agosto serrano que ya empieza a oler a tierra mojada. A saber:
Ermesenda: queso de leche cruda de vaca frisona del Alt Urgell (Lérida), muy cremoso, con marcado sabor a leche aunque en la cata familiar aderezada con un vino joven de Toro oí más cosas: «me sabe a cochinillo…al tocino dulce de un jamón entreverado», en fin, un queso que puede pasar por francés pero con un peculiar toque ibérico.
El Cabriteru: un cabrales de factura ancestral, de mezcla de leche de cabra y oveja. Miguel nos ilustra: «el queso en la montaña asturiana era moneda de cambio no hace mucho. Tener vacas era un lujo, lo normal era hacer queso con leche de cabra y oveja». Me pareció muy mantecoso, con menos fortaleza que los cabrales que conozco, lo cual agradezco.
Roncal Diego Etxea: un magnífico representante de los quesos de este valle navarro. Curadito, ideal para comer en lascas.
Flor del Pas: de Corvera de Toranzo (Cantabria) nos llega un queso de leche de vaca con cinco meses de maduración de un sabor delicado y de una textura entre cremosa y compacta sensacional.
Más quesos de Miguel en www.quesofagos.com

ignacio rodrigo
en Cantabria hay buen queso, hay uno en Ampuero, Las Garmillas es una de las marcas. Los hay artesanales. Es fresquisimo, antes se vendía untado en un papel de cera, no se ahora, y que es raro ver fuera de la provincia porque hay que comerlo deprisita. Va bien solo, con miel, con anchoas… Es algo único, pero es que quesos únicos hay tantos…