Vino que se mastica este Losada 2012, un Bierzo con las  costuras de antaño y la insolencia de hoy. Le comenté a mi amigo Javier que la potencia del caldo pedía un  buen botillo – ese plato berciano de cerdo que es Patrimonio de la Humanidad-  . Me dio la razón como a un tonto y siguió cavilando en voz alta sobre lo complicado de mantener un negocio de hostelería. Él se lo curra a modo en su Défilé Café de la calle Hermosilla 39 de Madrid y no descuida en absoluto el tema bodega -esencial hoy en día que existe una oferta tan variada y de tanta calidad- . Pertenece a una nueva hornada de hosteleros que gusta de recomendar vinos, de educar a la clientela animándoles a probar cosas nuevas, como este Losada de Cacabelos -León- que nos vuelve más locuaces, si cabe. 

Los romanos ya cultivaban la uva Mencía en el Bierzo. Los vinos de esta comarca leonesa se han ganado el derecho a figurar en las cartas de cualquier sitio que se precie de tener buenos caldos de las cuatro esquinas del mapa. De capa alta – gran intensidad cromática-  potentes y aromáticos, han conquistado a todos los que nos gustan los vinos con carácter.

Hablábamos y hablábamos pero había que comer algo. No había botillo y Javier ordenó a la cocina una hamburguesa de buey al punto.  No fue nada mala la elección para apurar este tinto profundo,  goloso al final,  definitivamente seductor.