Magnífica la idea de Javier Fernández, cocinero de Défilé Café (c/ Hermosilla, 39 Madrid), y de Ksenia, la sumiller, al organizar la cena/tertulia literaria de los miércoles – la última antes del cierre estival-  de acompañar la misma de principio a fin con cava Gramona brut reserva. El asfalto madrileño expelía el calor absorbido de la jornada como el ladrillo refractario de una buena chimenea y, con buen criterio, se decidieron por un cava de los «grandes» ¿por qué nos resultó a todos tan hiperrefrescante? pues porque este cava lo es: ese punto de acidez justo, la finura de su burbuja que sube recta y rauda en la copa como una ráfaga de balas trazadoras, su aroma de manzana, su final de mantecado en boca, perfecto para acompañar esa crema fría de aguacate, esas huevas de salmón que estallaban en la boca como una piñata de frutti di mare , ese lomo de lubina en su punto, ese helado de té verde ¡Hurra Javier y Ksenia! y ¡hurra Gramona! sí, uno de los «grandes» para mí, junto a Recaredo , LLopart, Nadal, y algún otro.