La oda es una composición poética de tono elevado, que ensalza algo o a alguien. Pues bien, en este género o subgénero Neruda se sale. Sus odas elementales abarcan diversos temas: geográficos – oda a las Américas-, a la naturaleza –oda al fuego, a las aves de Chile-, pero las que quiero resaltar aquí son aquellas dedicadas al tema gastronómico. Sus odas a la alcachofa, al tomate, a la cebolla…al vino alcanzan la categoría de obras maestras. Las metáforas son sublimes, la composición poética es al mismo tiempo visual y llena de ternura hacia esos alimentos básicos, una acción de gracias al cielo por su presencia en nuestros fogones y en nuestras mesas.
Algunos ejemplos:
“la alcachofa
De tierno corazón
Se vistió de guerrero,
erecta, construyó
una pequeña cúpula,
se mantuvo
impermeable
bajo
sus escamas…”
O de su oda a la cebolla:
“…generosa
Deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro…”
O de su oda al vino:
“…de pronto
tu cadera
es la curva colmada
de la copa,
tu pecho es el racimo,
la luz del alcohol tu cabellera,
las uvas tus pezones,
tu ombligo sello puro
estampado en tu vientre de vasija,
y tu amor la cascada
de vino inextinguible,
la claridad que cae en mis sentidos,
el esplendor terrestre de la vida…”
Genial!!!

Ana
Ya que haces referencia a las odas, a la gastronomía…, recomiendo dos libros: «Rapsodia Gourmet» de Muriel Barbery
«Afrodita» de Isabel Allende